Por todos es sabido que el refranero popular español incluye perlas tan reales como la vida misma. Por lo que la expresión “Al perro y al gato no los pongas en el mismo plato” llevará parte de razón. Tanto que esto se ha extrapolado a las relaciones humanas, y hablamos de “Llevarse como el perro y el gato” en referencia a una relación, digamos, poco afectiva entre dos personas. Y es que desde tiempos inmemoriales se sobreentiende que los perros y los gatos no son precisamente buenos amigos. El perro siempre ladra y persigue al gato; el gato huye y bufa al perro. Hay multitud de cuentos infantiles sobre este tema, así como todo tipo de rumores sobre esta relación de enemistad.
Sin embargo, en determinadas circunstancias, la relación es excelente, y, en cualquier caso, se pueden prevenir y controlar los problemas de convivencia entre perro y gato. Y en este artículo os vamos a dejar una serie de consejos para tener perros y gatos conviviendo en casa.
PROBLEMAS ENTRE PERROS Y GATOS
- Naturaleza. En primer lugar, hay que saber que su naturaleza es prácticamente opuesta. El perro es un animal sociable, necesita una manada y considera la mirada fija un acto de confianza. Mientras que el gato es solitario, independiente y considera la mirada fija como una señal de amenaza.
- Instinto. Los perros y los gatos son predadores y su instinto les incita a perseguir a otras especies animales. Es frecuente que los gatos se lancen tras los ratones, pájaros o moscas, y que los perros hagan lo mismo con los gatos. Su impronta genética les dice que es una potencial presa que deben perseguir y la prioridad de cualquier especie animal es la obtención de alimentos para su subsistencia.
En los gatos la pasión por la caza es más difícil de erradicar que en los perros pero se puede controlar por medio de juegos, entretenimientos y teniendo cuidado en no facilitar las situaciones que despiertan este instinto. Para lograr una buena convivencia entre especies tenemos que ser conscientes de las diferencias y respetarlas: los perros pueden ser fáciles de educar, los gatos un poquito menos. Los felinos son más independientes del amo y suelen entretenerse sin causar mayores problemas. Son más higiénicos, no necesitan salir a la calle a hacer sus necesidades. No son glotones como los perros, prefieren picotear.
Estos dos predadores pueden mirarse con desconfianza, justamente por que son diferentes. La incomprensión recíproca puede ser el motor de sus relaciones, pero la domesticación ha cambiado estos dominios y es una gran verdad que la convivencia puede hacer al cariño. A su vez la proximidad del hombre provocó una menor densidad de predadores, lo que posiblemente aumentó las posibilidades de éxito en la procreación y en la supervivencia de los individuos. Esta es la causa más probable para la explicación de por qué los depredadores domésticos correctamente sociabilizados con los seres humanos u otras mascotas no sólo no huyen de los mismos sino que además pueden buscar su compañía.
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